Este verano, en la piscina de mi pueblo, he estado creando unas cuantas Miniyos. Las niñas me veían y les encantaba observarme toooda la tarde hasta que las terminaba. Al principio, sólo miraban tímidamente, más tarde me empezaban a hacer preguntas y, después, me decían cómo les tenía que poner el lacito del vestido o de qué color debía ser el pelo. Entonces, con muchísimas ganas e ilusión, me preguntaron si les podría dejar hacer alguna Miniyo a ellas y, aquí tenéis el resultado. Me pareció una experiencia muy agradable y bonita enseñarlas.
Miniyo: Sandra.
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